Quinta Prado

Fue construida en 1922 por el arquitecto Lidio Mongilardi Forno. La Quinta Prado se encuentra ubicada entre la cdra. 10 de la av. La Paz, la cdra. 6 de la av. 28 de Julio y la cuadra 8 de Alcanfores.

Esta quinta refleja el estilo arquitectónico conocido como la “Belle époque de 1900”, un periodo marcado por la paz, prosperidad y progreso, especialmente en París. Este estilo conocido como “la bella edad” trajo cambios significativos en la vida cotidiana de sus habitantes, y la Quinta Prado captura ese espíritu en su diseño y porque tiene la forma de T.

Las casas que se encontraban sobre las avenidas, contaban con jardines y pequeñas barandas que las separaban de la vereda. Algunas incluso presentaban techos a dos aguas, lo que les permitía tener un tercer nivel. El ingreso principal estaba sobre la avenida 28 de Julio, pero la belleza de la edificación era visible desde todas las calles circundantes. En el ingreso destacan esculturas de niños que adornan ambos lados de la entrada principal, realzando la elegancia del lugar.

Por sus características externas, se presume que las casas fueron construidas sobre terrenos relativamente pequeños, aunque con techos altos que compensaban el espacio limitado, similar a lo que actualmente se consideraría una vivienda de clase económica media, aunque debido a su valor patrimonial arquitectónico, estas propiedades se han vuelto muy demandadas en los últimos años.

Años atrás no se permitía el tránsito vehicular en las calles paralelas a la av. 28 de Julio, ya que contaban con una berma central decorada con flores, arbustos y árboles. En el diseño original, ninguna de las viviendas tenía un área de estacionamiento, lo que sugiere que su diseño estaba pensado para una vida peatonal. Con el tiempo, muchas de las casas han sido remodeladas, tanto en el exterior como en su interior, aunque la mayoría conserva su estructura original, en otros casos el diseño se ha perdido totalmente.

A lo largo del tiempo, muchos detalles originales, como puertas, marcos y ventanas han sido reemplazados por diseños más modernos. Pero, en la mayoría, se ha mantenido el tono sobrio y elegante de la edificación original. La Quinta sigue siendo un lugar seguro para sus residentes, ya que el acceso se mantiene cerrado la mayor parte del tiempo.

En el sendero que divide las casas, se han conservado varios adornos ornamentales que datan de la inauguración de la quinta. En el sendero encontramos algunas farolas originales que iluminan el recorrido, y en los jardines interiores, hay senderos curvos que dan un toque armonioso a la arquitectura.

Desafortunadamente, todas las residencias cercanas a la av. La Paz han sido totalmente modificadas, prácticamente no queda rastro de las edificaciones originales. Sin embargo, siempre es un placer admirar la belleza de lo que queda de la Quinta Prado.

Otro hecho importante fue el gesto que realizo María Isabel Granda y Larco conocida por su nombre artístico como Chabuca Granda en el distrito de Miraflores al salvar un cedro. Chabuca Granda vivió en Miraflores y en el año 1977 protagonizó un hecho singular al abrazarse al cedro que estaba frente a su casa, en la cuadra 6 de la avenida 28 de Julio, evitando que fuera talado por operarios ediles, tanto fue el cariño que termino dedicándole un poema: Canción al árbol del canto” (6/1/1977).

Las autoridades de la Municipalidad de Miraflores declarado al cedro como el primer Árbol Patrimonial.

Detalles generales

Quinta Prado